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Testimonios de la Barbarie

Publicado: 27 junio 2013 en Artes plasticas, Cultura
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Por: Yadira Arteaga Miranda

 

La travesía comenzó un sábado por la tarde, salimos de la ciudad de Tula con destino a Pachuca capital del estado de Hidalgo; al llegar decidimos encontrar la iglesia de San Francisco (referencia para ingresar al Museo de Arte) y de esta manera entrar a la exposición.

Botero, al escuchar su nombre imaginamos figuras voluptuosas.

Pintor, escultor y dibujante de origen colombiano, Fernando Botero Angulo es considerado el artista vivo más reconocido y cotizado del mundo. Su obra se caracteriza principalmente por hacer uso de imágenes costumbristas y a una volumetría exagerada.

La colección que  se exhibió en la Bella Airosa fue una donación que hizo el maestro al Museo Nacional de Colombia en los años 2004 y 2005.

El repertorio está conformado por seis acuarelas, treinta y seis dibujos y veinticinco óleos. El conjunto se integra al programa de exposiciones itinerantes de dicho museo, con el fin de que otros museos y otros públicos puedan entender el drama colombiano y despierte un llamado de conciencia.

La muestra titulada: “Testimonios de la barbarie” cuenta con una colección de obras dónde se puede apreciar el dolor y sufrimiento humano, desde madres que pierden a sus hijos y lloran en sus féretros, hasta personas que son amordazadas, mutiladas e incluso acribilladas.

María Victoria de Robayo Directora del Museo Nacional de Colombia expresa  esto de la colección del artista: “[…] El Maestro Botero ha expresado varias veces que ha pesar de no residir en Colombia desde hace más de cuarenta años se siente muy cercano a lo que aquí ocurre y le preocupa la crisis que afronta la nación. Además de las características plásticas reunidas en las obras la temática hace relevante el papel del artista como testigo de su tiempo. Se trata de una invitación a reflexionar sobre las dolorosas circunstancias que vulneran los derechos humanos.”

Este artista plástico muestra en su obra pictórica la violencia que se vive en Colombia, pero que no es un problema exclusivamente colombiano.

En la exhibición las obras que más llamaron la atención son las siguientes: Un hombre siendo devorado por Buitres, Hombre bailando con la muerte y la secuencia de Madres que perdieron a sus hijos.

En general la obra del maestro fue bien acogida por los Hidalguenses y se espera que traigan a nuestro estado diferentes obras representativas de los diversas corrientes pictóricas.

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Ahora bien si el tema era serio, algunos de los visitantes no se contuvieron al decir: “ya vez amor no estoy gordo, estoy Boterito”

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Una de las mejores exposiciones para mi en este último trimestre del 2011.

video de grupo REFORMA

 

La muestra Hiperrealista de Ron Mueck me dejo impresionada, disfrute en un estado casi onírico toda la exposición, en donde los detalles abundan. Son los detalles, al fin de cuentas; lo que más valoro en las exposiciones. El escultor nos trasmite su deseo e incluso frustraciones cuando lo vemos trabajar.

La mujer embarazada y el bebe son de las mejores obras de Mueck... fue una lástima verlas solo en video 😦

Lúdico porque el juega con nosotros en el aspecto de las dimensiones; o benditas dimensiones donde nos “enseña” cuando es más grande y maravilloso el ser humano o por el contrario nos muestra la miseria del aspecto rudimentario y común de aquel al que llamamos: Hombre.

Fue interesante ver la gota en el pico del ave... simplemente un cuidado excelente de los detalles.

El renacimiento no es lo que pensaba, es algo más desde la forma simple hasta lo extravagante.

El renacimiento corresponde aun periodo de desarrollo del arte y la cultura occidental que comenzó en 1300 y concluyó en 1600. Fue una época de redescubrimiento, ambición y cambio dominada por ciertas tendencias y contradicciones. Suele asociarse con Italia, y más en particular con Florencia, Venecia y Roma.

Leonardo Da Vinci es quizá uno de los más grandes exponentes del alto Renacimiento Italiano, y de él se ha hablado miles de veces así que solo hago mención de él que por lo menos ya la mayoría lo hemos escuchado.

En este mismo movimiento cultural encontramos otros que se desarrollaron dentro del mismo. Como el Secularismo; de esta etapa me gusta en particular el nacimiento de Venus y la  primavera de Sandro Botticelli.

todas las imagenes tiene derechos de autor

todas las fotografías son propiedad intelectual de los diversos museos donde se exponen

Nacimiento de Venus. A la izquierda aparecen los primeros dos personajes de la obra. Uno de ellos es Céfiro (Dios del viento del oeste); a su lado está Cloris (que significa pálido). Es la ninfa de la brisa y esposa de Céfiro a quienes los romanos apodaron Flora. También se ha identificado con Aura, diosa de la brisa. Céfiro y Cloris, fuertemente abrazados simbolizan la unión de la materia y el espíritu. A su alrededor caen rosas, flores que según la leyenda después se convertirán en seres.

El centro de la composición está ocupado por la diosa Venus sobre una concha que flota en un mar verdoso. Tiene la actitud de una Venus púdica: una mano sobre el pecho y otra sobre el sexo. Cubre con sus largos y rubios cabellos sus partes íntimas, aunque la larga cabellera, colocada en la entrepierna, acaba recordando al vello púbico, cuya representación estaba prohibida. El cabello es un ornamento eminentemente erótico; Botticelli lo pinta con largos arabescos que rozan la anatomía de la diosa con una delicada caricia. Con su brazo derecho trata delicada y casi inocentemente de taparse sus pechos. Su postura curvilínea sigue siendo propia del gótico.

Una de las Horas o Ninfas que espera a la diosa en la playa, para cubrirla con un manto rojo con motivos florales. Se cree que se trata, específicamente, de la Primavera, la estación del renacer. Lleva un traje floreado: es blanco y está bordado de acianos. Un cinturón de rosas rodea su cintura y en el cuello luce una elegante guirnalda de mirto, planta sagrada de Venus y símbolo del amor eterno. Entre sus pies florece una anémona azul.

El que la ninfa tape con su manto a la diosa es señal de que los misterios de Venus, como los del conocimiento, se encuentran ocultos.

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La primavera.

Personajes:

MERCURIO

El dios queda identificado por los calzados con alas y por el caduceo usado para separar serpientes y hacer la paz (Botticelli ha representado las serpientes como dragones alados); con su yelmo y su espada, parece claramente el guardián del jardín de Venus. Estira la mano para tocar las nubes con su caduceo para dispersar la niebla. Mira hacia el cielo, lo cual se interpreta como unión con el más allá. Mercurio sería intermediario entre los hombres y los dioses, pero también el dios de los comerciantes. Viste ligeramente con un manto rojo cubierto de llamas, que cae de forma muy asimétrica, lo cual se consideraba un rasgo típico de la Antigüedad y ya era una indicación de que se estaba representando una escena mítica.

LAS TRES GRACIAS

Servidoras de Venus, dedicadas a una graciosa danza, están representadas como tres jóvenes casi desnudas y luciendo peinados elaborados y diversos. El cabello suelto sólo podían llevarlo las jóvenes solteras. Se las ha llamado Gracias porque de esa forma, danzando en corro, se las representó en el arte grecorromano.

Como otros de los personajes del cuadro, las Gracias parecen ser retratos de personas existentes en la época y conocidas del pintor: por ejemplo, la Gracia de la derecha es Caterina Sforza, que Botticelli retrató como Santa Catalina de Alejandría (siempre de perfil), en el cuadro conservado en el Museo Lindenau de Altenburg (Alemania). La del medio debe ser Semiramide Appiani, mujer de Lorenzo il Popolano, el cual a su vez estaría representado como Mercurio, hacia el que mira Semiramide. La de la izquierda sería Simonetta Vespucci, prototipo de belleza botticelliana.

La hipótesis más acreditada referente a las tres jóvenes que bailan, que representan a las tres Gracias, es que la de la izquierda, de cabellos rebeldes, la Voluptuosidad (Voluptas), la central, de mirada melancólica y de actitud introvertida, la Castidad (Castitas), la de la derecha, con un collar que sostiene un elegante precioso colgante y del velo sutil que le cubre los cabellos, la Belleza (Pulchritudo).

VENUS

Se encuentra en el centro del cuadro y sirve de eje a la composición, volviendo ligeramente la espalda al resto de figuras. En torno a su cabeza se aclara la arboleda, formando una especie de aureola. Está representada como una Madona, con el cabello cubierto por cofia y velo, como una mujer casada. Viste una camisa larga y, por encima, vestido y manto, que cae de forma asimétrica, como el de Mercurio. El vientre prominente era considerado gracioso, y un signo de elegancia era colocar la mano sobre una tela, para evidenciar su belleza. Es el centro no sólo físico sino también moral de la obra, en sus dos aspectos de Venus Urania y Venus Genitrix, fuerza creadora y ordenadora de la Naturaleza, que hace nacer y crecer a todos los seres vivos.

CUPIDO

Vuela sobre la cabeza de la figura central se dedica a lanzar dardos hacia una de las Gracias.

FLORA

Es la única del grupo que mira directamente al observador y parece que intenta esparcir sus flores por el exterior de la escena. Destaca también por su sonrisa, pues es infrecuente en la pintura renacentista, en particular en Botticelli, cuyas mujeres (y así se ve en sus numerosas Vírgenes con Niño) están siempre serias, abstraídas.

LA NINFA CLORIS

De su boca salen las flores primaverales que Flora recoge en su vestido transparente.

CÉFIRO

Dios del viento benigno representado con colores fríos mientras busca el amor de la ninfa. Sopla la dulce brisa que hace posible la primavera.

El Manierismo hace referencia la arte desarrollado en la segunda parte del siglo XVI y aunque fue nombrado de forma peyorativa encuentro Venus, Cupido, La locura y el Tiempo de Agnolo Bronzino y José en Egipto de Jacopo Carucci (Pontormo)

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VENUS

Es el personaje central de la escena, y ejecuta la acción principal, besando a Cupido en los labios y sugiriendo el tema de la lujuria y el incesto. Sostiene en su mano derecha la flecha de su hijo en forma triunfante, y en la izquierda la manzana dorada, que hace alusión al juicio de Paris, donde él le obsequió la manzana de la discordia a cambio del amor de la mujer más hermosa, Helena de Troya. Además está acompañada por una pareja de tórtolas, típico emblema y animal de compañía de la diosa.

CUPIDO

Es también el personaje principal de la escena, y responde al beso de su madre. Su mano derecha reposa sobre el pecho izquierdo de Venus, además la abraza superando el cariño filial, y posiblemente convirtiéndose en su amante.

PLACER LOCO

En la parte derecha de la obra pictórica, la locura aparece personificada por un putti o un niño, el cual sostiene con ambas manos pétalos de rosas, con la aparente intención de arrojarlos sobre Venus y Cupido. En su tobillo izquierdo lleva una pulsera de cascabeles y se ha identificado una espina que atraviesa su pie derecho y por la cual no expresa ninguna preocupación del posible dolor que le pueda causar.

ENGAÑO

A la derecha, justo detrás del Placer Loco está el engaño que posee el rostro hermoso de una doncella, pero que su cuerpo es de una serpiente que remata en forma de escorpión.[14] Con una de sus manos esconde el aguijón de su cola, y con la otra ofrece a los amantes un panal.

PADRE TIEMPO

El tiempo aparece en la parte superior derecha y es representado como un hombre de edad, con una notoria calvicie. A su espalda se logra ver un reloj de tiempo que confirma la identidad de dicho personaje. El tiempo está retirando la cortina para exponer la escena o tableau vivant que está en desarrollo.

OLVIDO

En la parte superior izquierda, tras el telón aparece el Olvido, a quien le falta la parte superior de su cabeza, que según algunos eruditos coincide a la parte del cráneo donde se encuentra la memoria. Posiblemente el personaje quiere esconder la verdad o destapar la escena de lujuria, sin embargo, el Padre Tiempo lo impide, «haciendo alusión a los retardados efectos de la sífilis».

LOS CELOS O LA SÍFILIS

En el lado izquierdo de la obra están posiblemente los Celos o la Sífilis, los cuales están encarnados por un hombre que se lamenta y tira de su cabello. Algunos estudiosos lo han identificado con la sífilis, debido a que esta epidemia acechó Europa durante esa época.

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El Perspectivismo de Paolo Uccello con La batalla de San Romano han cambiado en definitiva la perspectiva que yo tenía de este movimiento cultural.

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José en Egipto. Este cuadro manierista narra cuatro historias simultáneamente: José presenta a Jacob al Faraón; José situado sobre un carro atiende una petición, José asciende por una escalera para visitar a Jacob en su lecho de muerte, Jacob bendice a los hijos de José. Hay un niño imitando una pose clásica. El espacio sencillo, unificado de la pintura renacentista ha sido sustituido por entornos dramáticos en los que se superponen y en los que no se respecta estrictamente la perspectiva ni la proporción y en los que lo heroico, lo grandioso, lo monumental han sido sustituidos por un cúmulo de detalles de brillantes coloridos.

La artista plastica ya no nos acompaña pero su obra toca suelo latinoamericano.  Su exposición que consta de 49 óleos, 16 dibujos y 20 fotografías,  se exhibe en el palacio de Bellas Artes.

Sus retratos nos muestran signos de vanidad, seducción o tormento; la pintora capta con gran penetración psicologica el sujeto representado y los hace lucir esencialmente fuertes y poderosos, algunos los estiliza alargando sus figuras que generalmente ostentan poses rígidas donde permanecen dos constantes: los rascacielos y la noche.

La adopción de la masculinidad se revela por medio  de sugerencias eróticas de carácter bisexual que transmiten sus mujeres voluptuosas. Las modelos retratadas por Lempicka siempre son corpulentas y de constitución fuerte, las formas delgadas se substituyen por la solidez de los hombros, los brazos y las piernas poderosas.

Los retratos femeninos de la artista revelan un narcisismo extremo de los cuales ella se confiesa su principal espectadora.

De formas voluptuosas y esculturales Rafaella fue la modelo favorita de Tamara, esta mujer poso para ella por mas de un año. (Abajo: la mujer de vestido rojo)

El nombre de Tamara de Lempicka se asocia con el Art Deco, termino acuñado en 1966 para referirse ala reproducción artística de entreguerras, caracterizada por formas geometrizadas, superficies desdobladas a la manera cubista, uso de la simetría y colores intensos así como elementos que  sugieren la fascinación frente a la aviación moderna, la luz eléctrica, velocidad automovilística y los rascacielos.

Conocida por sus fiestas, orgías y caracter bisexual Tamara de Lempicka fue algo más que una cocainomana, más que una socialite que disfrutaba de la compañía de Coco Chanel, fue una mujer que soñó con la grandeza, al sentir que sus pinturas no se la ofrecían se acercó a artistas de Hollywood y posaba en fotografías a la manera de ellos, gustaba de obsequiarselas a la prensa con su autografo, como ella misma lo expresó.

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Tamara de Lempicka había sido una pintora célebre en la Europa de los años treinta, al menos en los círculos de la nobleza declinante y de la burguesía rica, que disputaban para ser retratados por ella, y, después, cayó en el olvido: con la Segunda Guerra Mundial su estrella artística empieza a declinar, hasta desaparecer, aunque intentase aún jugar con la abstracción, como lo hizo también con el surrealismo.

Tamara, convertida ya en baronesa, vive la guerra y la posguerra lejos de la Europa que la vio triunfar, ejerciendo en los Estados Unidos la función de dama del gran mundo que veía crecer las ruinas de su belleza, sin poder hacer nada por evitarlo. En 1972, siendo ya una anciana venerable, más de treinta años después de su marcha a Estados Unidos, una exposición de sus obras en París —semejante a la que, en este verano de 2004, ha organizado la Royal Academy of Arts, de Londres— la hizo de nuevo famosa, rescatándola del olvido, como si fuera un espectro que surgía de los locos años veinte, de la Europa de entreguerras marcada por la depresión pero también por el cabaret y el gusto por la vida, y que recuperaba con ella la dulzura de los sentidos y la sensualidad y el erotismo de un arte que parecía ser moderno, aunque fuese, ya en el momento de su creación, completamente arcaico.

Estas son pinturas de la retratista.

pinturas reconocidas de tamara

El Art decó fue un movimiento de diseño popular a partir de 1920 hasta 1939 (cuya influencia se extiende hasta la década de 1950 en algunos países), afectando a las artes decorativas tales como arquitectura, diseño interior, y diseño gráfico e industrial, también a las artes visuales tales como la moda, pintura, grabado, escultura, y cinematografía.

Después de la Exposición Universal de 1900 de París, varios artistas franceses (como Hector Guimard, Eugène Grasset, Raoul Lachenal, Paul Follot, Maurice Dufrene, y Emile Decour) formaron un colectivo formal dedicado a las artes decorativas de vanguardia. En 1925 organizan la ‘Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes’ en París, estos artistas se llamaron a sí mismos los modernos; en realidad, el término Art Decó fue acuñado en la retrospectiva titulada “Les Annés 25” llevada a cabo en París en el Musée des Arts Décoratifs del 3 de marzo al 16 de mayo de 1966, en francés el término se escribe Art Déco y en inglés Deco.